Descripción
Guillermo Bermejo y yo nos cruzamos hace más de veinticinco años, cuando el era dirigente estudiantil y yo empezaba en el mundo de las luchas sociales y estudiantiles. Desde entonces, he visto de cerca su constancia, su lealtad y ese compromiso que nunca flaquea con las causas de la gente. Pero hay algo más que el tiempo revela: Guillermo no es solo el político o el luchador social que todos conocen. Es también alguien que siente hondo, que no esquiva sus propias cicatrices y que, a pesar de todo, sigue creyendo. Este libro deja claro que detrás de sus convicciones hay un hombre que no traiciona a sus amigos ni a lo que cree, y que en su vida caben, sin contradicción, la lucha, la amistad y el amor.
Lenin Romero Casavilca
Conozco a Guillermo desde hace tiempo, y siempre lo vi tal como él mismo se confiesa: un Quijote de las causas grandes, el que antepone la pelea a la lágrima, el que carga más libros que abrigos. Por eso este libro me sorprendió y me desarmó.
Aquí no está el luchador social que muchos creen conocer, sino el muchacho de diecisiete años que una tarde, subiendo las escaleras de un colegio de Lince, quedó anclado en unos ojos y supo —contra toda su razón, contra todos sus argumentos— que había encontrado el amor de su vida.
Un amor para la historia es la historia de ese amor: la de quien creía que el corazón era un invento de los débiles y descubre que existe; la de quien toca fondo y aprende que también desde ahí se ve el cielo; la de dos caminos que la vida separó treinta años para volver a cruzarlos. Guillermo escribe con el pudor y el coraje de quien se desnuda sin pedir permiso. Se lee de un tirón y se cierra con los ojos húmedos. A quien piense, como pensaba el Guillermo de entonces, que el amor es cosa de gente frágil, le hago una sola advertencia: este libro lo va a rendir.
José Montero Campos




