Palabras de presentación al libro Nos pasa a todas

De Marianela Arana

Es un honor habitar este espacio, no solo como mujer que escribe, sino como mujer, como invitada, como lectora profundamente tocada por estas páginas. Hay libros que se escriben con tinta, y otros que están hechos de lo que no se ve, de lo que se calla en la cocina, de lo que se llora en el baño, de lo que se escribe en una nota que nunca se envía. Nos pasa a todas pertenece a esa estirpe única y valiente. Este libro tiene la estructura de una noche radial, pero su latido es profundamente humano. Lucía, es mucho más que una voz al micrófono. Es una amiga que no conocemos,
pero que parece conocernos. Es quien recibe los mensajes de mujeres reales, no personajes, no ficciones, mujeres que han decidido contar lo que muchas no se atreven aún. Está Isela, por ejemplo, con ese esposo tan meloso, que la quiere de una forma intensa, casi adolescente. Y ella acostumbrada a ser más sobria, siente culpa por no saber corresponder de la misma manera.
¿Quién no se ha sentido fuera de ritmo, incluso en el amor? Está Paola, que se enamora del ex de una amiga, y duda entre el deseo y la lealtad, entre el qué dirán y el qué quiero yo. Y Lucía, lejos de juzgarla, le ofrece un consejo que muchas veces no nos atrevemos a decir en voz alta: que, si no estás haciendo daño, mereces vivir tu historia. Y hay muchas más. Una mujer que pone más dinero en casa y empieza a cansarse. Otra que siente que su esposo cambió desde que gana más. Otra más que ama a alguien, pero no quiere formalizar, porque ya estuvo en una jaula una vez y no quiere volver. Y están las madres, las hijas, las ex, las amantes, las que comparten el mismo hombre sin saberlo. Las que se sienten invisibles después de los 50. Las que ya no soportan la presión de casarse. Las que aman a alguien que tiene un hijo con otra. Las que siguen en una relación larga y ya no saben si siguen por amor o por costumbre. Cada una de estas voces tiene nombre, historia y cuerpo. Y todas encuentran en Lucía algo que escasea en estos tiempos: una escucha sin juicio, sin fórmula, sin agenda. Solo una escucha profunda, honesta, y con amor
Debo confesar que este libro me conmovió. No por lo intenso, sino por lo verdadero. Por cómo, con una sencillez que no es simple, consigue que una se reconozca. En una frase, en un reclamo, en una excusa, en un deseo. Porque ese es el secreto del libro: no cuenta grandes hazañas, sino la vida cotidiana de las mujeres reales. Y eso lo vuelve revolucionario. También quiero decir que este libro hace algo muy hermoso desromantiza sin destruir. Nos muestra que amar no es perfecto, que tener pareja no es garantía de felicidad, que hay belleza en estar sola y hay dignidad en saber irse a tiempo. Pero también nos recuerda que, cuando se ama bien, cuando hay ternura, compromiso y libertad, ese amor también merece festejarse. Lucía, la voz de este libro, es el canal,
pero el protagonismo lo tienen las mujeres que se atreven a escribir. Las que cuentan. Las que abren su corazón. Y nos lo dejan leer. Gracias, entonces, a Rosmery Valdez y Robert Miranda,
no solo por compilar estas voces, sino por tratar cada historia con respeto, con humanidad, con afecto. Se nota que detrás de cada edición, cada consejo, hay una intención clara acompañar, no imponer. Sugerir, no juzgar. No tiene respuestas fáciles, pero sí te invita a pensar, a expresar lo que sientes y a reflexionar.

Y eso, en este mundo que va tan rápido, es un regalo. Me voy despidiendo, pero antes quiero decir algo con el corazón Nos pasa a todas es un libro que se debe leer con el cuerpo presente.
Con las manos limpias y el alma dispuesta. Porque cada historia que aquí se cuenta no solo podría ser la nuestra. Ya lo ha sido. O lo será. Y en esa posibilidad de espejo, en esa complicidad profunda, radica su belleza. Gracias por escribirlo. Gracias por compartirlo. Gracias por dejarnos entrar a ese lugar donde todas, de alguna forma, nos encontramos. Muchas gracias. Y para despedirnos como se merece este libro, quisiera leer un fragmento sobre la infidelidad, no la que estalla con pruebas irrefutables, sino la que se intuye en los pequeños gestos, en las risas compartidas con otra, en la presencia que comienza a doler… aunque nadie la nombre.

“Nunca he sido una mujer celosa. Pero desde hace unos meses entró a su trabajo una joven, varios años menor que él. Se han vuelto amigos, y la menciona con frecuencia o la pone como ejemplo. (…) Estábamos almorzando un sábado cuando recibió una llamada. Supe que era ella. No suele contestar el teléfono con tanto entusiasmo, pero con ella sí lo hizo. (…) No me contuve y, con una seña, le pedí que colgara. Se despidió y ahí dejé el tema.”

A veces la infidelidad no duele por lo que se hace, Sino por lo que cambia, Por cómo ya no te mira igual. Por cómo esconde el celular. Por esa risa que ya no sabes si es para ti… o para alguien más. Esta historia susurra a hacernos una pregunta ¿en qué momento el cariño se convierte en traición? Y es por eso que este libro nos sacude tanto porque en cada una de estas páginas hay algo que nos ha pasado, o que tememos que nos pase. Gracias por estar en silencio, pero con el corazón abierto. Por escuchar sin juzgar, por dejar que estas palabras entren en tu alma, porque podrían ser tuyas, mías… de cualquiera. Gracias por no mirar hacia otro lado. Que estas frases te acompañen, como una melodía que se queda dentro. Y que nunca te falte el coraje de contar tu historia. Porque al final, si. NOS PASA A TODAS.

Buenas noches.

Palabras de presentación al libro Nos pasa a todas

De Marianela Arana